No podemos enseñar lo que no podemos medir, pero debemos recordar que medir no es lo mismo que enseñar.
Robert Marzano
Medir el aprendizaje es uno de los pilares fundamentales en los sistemas educativos. Recordemos que uno de los propósitos de enseñar es demostrar que se logró transmitir el conocimiento permeando a otro individuo. Es cuando alguien adquiere esa información y la aplica, que el docente ha cumplido su cometido.
Evaluar el aprendizaje para mejorar procesos
Evaluar el conocimiento y las habilidades que adquieren los alumnos es imprescindible para determinar su progreso; asimismo, coadyuva en la tarea de mejorar los procesos pedagógicos y adaptar las estrategias de enseñanza a los contextos actuales.
Esto, debido a que los entornos tecnológicos y las metodologías pedagógicas emergentes han alterado el proceso de enseñanza-aprendizaje-evaluación, lo cual ha generado un fuerte contraste.
Dicho contraste viene de que, tradicionalmente, las evaluaciones se diseñaron para medir el rendimiento por medio de exámenes estandarizados y pruebas objetivas; mientras que, hoy en día, los enfoques de evaluación se han diversificado para abordar la complejidad del aprendizaje humano.
Stiggins (2008: 21) destaca que “la evaluación educativa es el proceso de recolectar, analizar e interpretar información para determinar el grado en que los estudiantes están alcanzando sus objetivos de aprendizaje“.
¿Cuáles son los diferentes métodos de medición del aprendizaje, los desafíos asociados a estas evaluaciones y las tendencias emergentes en la evaluación educativa?
Evaluación tradicional vs. evaluación continua
Con el avance de la tecnología, la medición del aprendizaje ha experimentado una transformación significativa. El uso de herramientas digitales y plataformas de aprendizaje en línea ha permitido la implementación de nuevas formas de evaluación, como las evaluaciones basadas en el rendimiento y las evaluaciones adaptativas.
De acuerdo con Siemens (2013: 28), “las tecnologías digitales ofrecen la posibilidad de personalizar la evaluación y el aprendizaje a través de sistemas adaptativos que ajustan el contenido según el progreso del estudiante”.
Estos sistemas permiten una evaluación continua y personalizada que se adapta a las necesidades individuales de los alumnos, proporcionando una experiencia de aprendizaje más precisa y ajustada, donde es posible que cada quién trabaje a su ritmo y adquiera el conocimiento contemplado en una asignatura.
Uso de la inteligencia artificial
Plataformas como Knewtony DreamBox emplean algoritmos de inteligencia artificial para medir el rendimiento de los alumnos en tiempo real y ajustan el contenido a su nivel de habilidad.
Profundizando un poco más, a continuación, nos acercamos brevemente a ambas plataformas:
- Knewton. Plataforma de aprendizaje adaptativo que utiliza tecnología para personalizar la experiencia de aprendizaje de cada alumno.
Analiza el rendimiento de los alumnos en tiempo real y ajusta el contenido y las lecciones según sus necesidades y habilidades individuales. su objetivo es mejorar la eficiencia del aprendizaje al proporcionar contenido personalizado. - DreamBox. Es otra plataforma de aprendizaje adaptativo, pero se enfoca en matemáticas para alumnos de educación primaria y secundaria.
Al igual que Knewton, DreamBox ajusta las lecciones y los ejercicios en función de la habilidad del estudiante, creando una experiencia educativa personalizada que permite avanzar a su propio ritmo.
Ambas plataformas usan datos y algoritmos para ofrecer un aprendizaje personalizado que se adapta a las fortalezas y debilidades de cada alumno, lo que hace que el proceso de aprendizaje sea más eficiente y efectivo.
De acuerdo con Baker (2016: 78), “estos sistemas no sólo mejoran la eficiencia de la evaluación, sino que también proporcionan una visión más detallada del progreso del estudiante, permitiendo intervenciones más oportunas”.
Al incorporar el análisis de grandes cantidades de datos, estas plataformas identifican patrones de aprendizaje y predicen las áreas donde el alumno necesita más apoyo.
Así se logra que cada alumno adquiera el conocimiento a partir de sus peculiaridades de aprendizaje, siempre cubriendo el contenido planeado para el ciclo escolar.
Desafíos en la medición del aprendizaje
Uno de los desafíos que enfrenta la medición del aprendizaje es la diversidad de estilos de aprendizaje; pues los alumnos tienen diferentes maneras de procesar la información y desarrollar habilidades, lo que hace que una única forma de medición no sea suficiente para capturar todo el espectro de su aprendizaje.
Al respecto, Gardner (2011: 56) señala que “el desafío de la educación moderna es reconocer y valorar los diferentes tipos de inteligencia y estilos de aprendizaje presentes en los estudiantes”.
Las evaluaciones tradicionales, que se centran en el conocimiento factual y las habilidades cognitivas, no siempre reflejan las capacidades de los alumnos en áreas como la inteligencia emocional o la creatividad, que muchas veces se ven influenciadas por cuestiones exógenas, lo que detona escenarios complejos de entender y medir.
Otro desafío significativo es la fiabilidad y validez de las evaluaciones. A medida que la tecnología se integra a los sistemas educativos, es fundamental garantizar que las herramientas de evaluación digital son precisas y que los datos obtenidos reflejan de manera justa el desempeño del alumno.
O’Rourke (2018: 104) señala que “la confianza en los sistemas de evaluación digital debe basarse en la transparencia de los algoritmos utilizados y en la validez de los datos recopilados”.
Los sistemas de evaluación digital pueden estar sujetos a sesgos propiciados por errores humanos, lo que pone en riesgo la fiabilidad de los resultados.
Evaluación formativa: un enfoque integral
La evaluación formativa es otro enfoque que ha ganado relevancia en los últimos años. Ésta detiene la mirada en el proceso de aprendizaje y se centra en cómo los alumnos pueden mejorar continuamente.
Bajo la óptica de Black y Wiliam (1998: 44), “La evaluación formativa se considera una herramienta poderosa para mejorar el rendimiento de los estudiantes, ya que facilita la retroalimentación continua y ajustada a las necesidades individuales”.
A diferencia de las evaluaciones sumativas, que se utilizan para medir el rendimiento final del alumnado, la evaluación formativa busca proporcionar retroalimentación durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo que propicia que los alumnos disciernan sobre su propio desempeño, identificando qué aspectos se cumplieron y cuáles no.
De esta manera, los alumnos se forman para sí mismos una postura autocrítica en la que interiorizan los resultados con el fin de reconocer sus áreas de oportunidad; pero, sobre todo, solventarlas para que el circulo de la experiencia se cierre y culmine con la concatenación de conocimientos previos para la toma de decisiones, donde se hace presente el aprendizaje significativo.
Conexión y conocimiento
David Ausubel (1968: 38), quien introdujo la teoría del aprendizaje significativo, señaló que “el aprendizaje significativo ocurre cuando el nuevo conocimiento se conecta de forma no arbitraria y sustantiva con los conocimientos previos del alumno”.
En este sentido, destaca que el aprendizaje de un individuo no es un proceso de adquisición de datos aislados, sino que se basa en la organización previa de ideas y conceptos en la mente del alumno.
Es relevante que la retroalimentación bien manejada por el docente frente a grupo induzca al alumno a superarse ante el reconocimiento de las debilidades en su resultado y valorar los aciertos en su proceso de aprendizaje.
Por lo tanto, “La evaluación formativa no se centra en la calificación, sino en proporcionar retroalimentación continua que permita a los estudiantes mejorar durante el proceso de aprendizaje”, como externan Hattie y Timperley (2007: 81).
Este enfoque es útil en el contexto de la educación moderna, donde el aprendizaje continuo y la adaptación a situaciones emergentes son esenciales.
La evaluación formativa también fomenta un ambiente de aprendizaje más colaborativo, donde tanto alumnos, como docentes, trabajan juntos para alcanzar los objetivos educativos.
Así se propicia que todos aprendan de todos, a partir de la retroalimentación sobre los logros de cada alumno y hacia las áreas de oportunidad, lo que pueden capitalizar cada uno de los integrantes de un grupo.
Importancia de la evolución en el aprendizaje
La medición del aprendizaje es fundamental en la educación, ya que proporciona información valiosa sobre el progreso de los alumnos y permite a los docentes adaptar sus métodos de enseñanza.
Aunque los enfoques tradicionales de evaluación aún son relevantes, la evaluación continua y las herramientas digitales están revolucionando la manera como se miden los aprendizajes.
Sin embargo, también es necesario abordar los desafíos relacionados con la diversidad de estilos de aprendizaje, la validez de los datos y la fiabilidad de los sistemas de evaluación.
Es crucial que los sistemas educativos sigan evolucionando hacia métodos de medición donde se mida el conocimiento factual y se reconozcan las habilidades cognitivas, emocionales y creativas de los alumnos, que pueden ser el diferenciador para resultados innovadores.
Se tiene la convicción de que el futuro de la medición del aprendizaje radica en el desarrollo de enfoques más inclusivos, personalizados y colaborativos.
Esto permitirá que todos los alumnos alcancen su potencial a partir de la crítica constructiva que conduzca a la mejora continua y fomente la idea positiva de que todo aprendizaje siempre es perfectible para llegar más lejos.
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