Para comprender el funcionamiento de las criptomonedas, es necesario, primero, conocer algunos conceptos fundamentales:
Blockchain
Toda criptomoneda opera por medio de un sistema llamado blockchain o cadena de bloques. Aunque se popularizó en 2009 con el surgimiento de la primera criptomoneda, su origen se remonta a 1991.
El blockchain es un sistema de contabilidad colectiva que, mediante el uso de internet, permite registrar transacciones y rastrear activos dentro de una red comercial.
A diferencia de los sistemas tradicionales, no requiere de intermediarios confiables, como los bancos, para validar las operaciones.
Se trata de un registro abierto, descentralizado y transparente, lo que permite que cualquier persona, con la clave adecuada, consulte las transacciones realizadas.
Cada transacción contiene información codificada sobre el emisor, la cantidad y el receptor, entre otros datos. Éstas se agrupan en bloques que, a su vez, se encadenan de manera cronológica, generando un libro contable digital actualizado en tiempo real.
Bitcoin y otras criptomonedas
El bitcoin se considera la primera criptomoneda que utilizó la tecnología blockchain. Funciona como efectivo digital que puede transferirse de persona a persona sin intermediarios.
Su valor como activo financiero radica en que es finito y escaso: solo existirán 21 millones de bitcoins, que se liberan gradualmente. Se estima que el último bitcoin se “minará” en el año 2140. Esta escasez, en combinación con la ley de oferta y demanda, ha impulsado su valorización.
Entre sus principales ventajas están la seguridad de las transferencias, la irreversibilidad de las operaciones, la posibilidad de mantener el anonimato y los bajos costos de transacción.
Además del bitcoin, existen otras criptomonedas con potencial de inversión a largo plazo, como Ethereum, Polkadot y Cardano.
El mercado de criptomonedas en México
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, el 2.1 por ciento de la población mexicana ha comprado o invertido en criptomonedas, siendo las más populares bitcoin y Ethereum.
Asimismo, ha surgido el uso de los llamados memecoins, criptomonedas inspiradas en memes o tendencias de internet, cuyo comportamiento es altamente especulativo.
Consideraciones contables, financieras y fiscales
Dado que las criptomonedas son activos relativamente nuevos, volátiles y de naturaleza especulativa, es fundamental que las empresas que las utilizan comprendan su tratamiento contable y fiscal. Esto incluye su reconocimiento en los estados financieros y el cumplimiento del marco tributario y regulatorio.
En el ámbito contable, desde 2021 se cuenta con la Norma de Información Financiera (NIF) C-22, que establece los lineamientos para registrar las criptomonedas, su valuación razonable y su presentación en los estados financieros.
En cuanto al aspecto financiero, debe considerarse la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (conocida como Ley Fintech), publicada en marzo de 2018.
Ésta reconoce formalmente los activos virtuales como registros digitales únicos que solo pueden transferirse electrónicamente y utilizarse como medio de pago.
En materia fiscal, también es necesario analizar el tratamiento de las criptomonedas en relación con el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), tanto en las ganancias generadas, como en su enajenación.
En la Licenciatura en Contaduría y Finanzas de la Universidad Intercontinental, adquirirás los conocimientos actualizados sobre esta temática, lo que te permitirá dar cumplimiento a las normativas vigentes para minimizar los riesgos financieros y fiscales de estos criptoactivos. ¡Resuelve tus dudas aquí!
Para saber más
Maestría en Dirección Estratégica y Gestión de la Innovación